31 de mayo de 2013

Cuadrados de la abuela

Mi hermana ha seguido dándole a la aguja de ganchillo y hace unos meses se puso a hacer cuadraditos de la abuela a montones. Como sabe que últimamente estoy poco inspirada y con poco tiempo me ha ido haciendo fotos del proceso por si las quería utilizar en alguna entrada. Dicho y hecho.
Al final, se decidió por hacer una manta que le ha quedado así de bien. La verdad es que me encanta como le ha quedado y quizás pruebe a hacer algo con estos cuadraditos.
Aunque confieso que  nunca lo he intentado, tendré que primero practicar. Os dejo el esquema que ha seguido por si alguien se anima, aunque seguramente, muchas ya sabréis como va. 


28 de mayo de 2013

En mayo...

Este mes de mayo me he puesto las pilas para poder acabar las labores que tenía pendientes y poder empezar otras que vienen con más tranquilidad. Y aquí están las tres de este mes, todas realizadas con las chicas del foro Mil Puntadas. Con Bordando Juntos lo que estoy haciendo no os lo puedo enseñar todavía...
  • Este es el Búho de Verano. Queda muy simpático pero los medios puntos casi acaban conmigo!!
  • La segunda etapa del sampler "Dear Jane". Ya va cogiendo forma, la verdad es que se hace bastante ameno bordarlo, como puedo terminar una figurita cada día, voy avanzando poco a poco sin darme cuenta. La siguiente etapa empieza en julio.  

  • Y, para terminar, el intento frustrado de marcapáginas en hardanger. Aunque al final sí tengo un marcapáginas no es el que originalmente tenía que ser. No me fijé bien y corté tela de menos así que tuve que hacerlo más pequeño, quitando una de las figuras y haciendo uno de los bordes rectos cuando tendría que haber sido en pico como el de abajo. Pero, de todas maneras, creo que no ha quedado del todo mal. 

25 de mayo de 2013

José Luis Sampedro


¿Cómo escogéis los libros que leéis? Supongo que habrá gente que lo hará a través de recomendaciones de algún familiar o amigo, o ahora mismo a través de algún foro o blog de lectura. Otras personas se irán a la librería o biblioteca y leerán la reseña de la contraportada, eligiendo el que más le parezca interesante. Yo, que soy un desastre a la hora de elegir, soy una lectora de prestado. Desde pequeña, cuando descubrí lo bien que se puede pasar leyendo un libro, y lo caro que podía resultar esa afición, descubrí la pequeña biblioteca de mi cole, y cuando se me quedó pequeña o era verano, las bibliotecas de mis amigos. Así que realmente nunca pude elegir un libro sino que eran los libros quienes aparecían ante mí, y yo solo tenía que leerlos. De esta forma, encontré a una amiga que tenía una colección de libros de aventuras, y me pasé un verano entero, entre mosqueteros, piratas, mohicanos y sus aventuras. Otra, que a su abuelo le enviaban libros de algunas editoriales para que les diera su opinión  y este le permitía llevarse los que quería cuando ya los había terminado, así leí un montón de libros sobre tiempos pasados, amores y desgracias que hizo que, a medida que crecía, fuera asentándose mi gusto por la novela histórica, de suspense y romántica.
Hoy por hoy, aunque han pasado muchos años, me sigo considerando una lectora de prestado por que continúo sin elegir los libros que leo, ellos siguen apareciendo ante mí, en alguna reseña en el periódico, en algún blog, en conversaciones con amigos… y cuando llaman mi interés yo solo tengo que encontrarlos.

Hace unas semanas me enteré de la muerte de José Luis Sampedro y recordé como encontré el primer libro que leí de él. Fue mientras estudiaba, apareció en mi camino en forma de lectura obligatoria en una asignatura que cursaba y que además tendría que presentar un trabajo sobre él. La vieja sirena, era un libro con un montón de paginas que se juntó con los otros muchos que tenía que leer y al que puse mala cara cuando lo tuve que comprar. Me duró poco porque cuando empecé a leer quedé totalmente encantada, y desde entonces lo he releído muchas veces y siempre me que he quedado prendada de la historia. Más adelante, me leí La sonrisa etrusca, y ambos consiguieron emocionarme profundamente. Por eso hoy he querido recordarlos. 

José Luis Sampedro
La vieja sirena
Egipto, siglo III. Época de cambios y confusión. Dos grandes imperios, el romano y el persa, inician una lenta decadencia. La protagonista, envuelta en su belleza y misterio, recorrerá un apasionante itinerario hasta llegar a Alejandría, donde dos hombres marcarán su destino: Ahram el Navegante, hombre de acción sediento de poder, y el filósofo Krito, poseedor del don de la palabra... Como en los mitos, todo en esta obra nace más de una vez porque todo en algún momento recibe una luz nueva que lo recrea y vivifica. La vieja sirena es un apasionado canto a la vida en una novela que es tanto recreación histórica como relato fantástico de inusual lirismo y sensualidad, tanto reflexión humanista sobre el poder como aguda parábola sobre nuestro inestable presente.

La sonrisa etrusca





Un viejo campesino calabrés llega a casa de sus hijos en Milán para someterse a una revisión médica. Allí descubre su último afecto, una criatura en la que volcar toda su ternura: su nieto, que se llama Bruno, como a él le llaman sus camaradas partisanos. Y vive también su última pasión: el amor de una mujer que iluminará la etapa final de su vida concediéndole toda su plenitud... Una bellísima novela sobre el eterno problema del amor, con la verdad que ofrece un conocimiento profundo del alma humana.

19 de mayo de 2013

Bloglovin'

Hace unos meses empecé a ver noticias que decían que iban a cerrar Google Reader y que ya no habría seguidores en los blogs, y que ni podríamos seguir ni que nos sigan. Yo, que de cosas como esta entiendo muy poco, me pregunté si esto me iba a afectar de alguna forma, porque ahora mismo tengo otras cosas más urgentes de las que preocuparme. Así que deje pasar el tiempo para ver que iba pasando.
Ahora, por lo que he leído y entendido, no afecta a la opción de seguidores y podré seguir viendo las entradas de los blogs que sigo a través de la lista de lectura que sale cuando entro al escritorio de Blogger, pero afectará a aquellos de mis seguidores que me tengan guardada en Google Reader.
Por ellos, he abierto una cuenta en Bloglovin', una opción muy recomendada por blogueros más expertos, donde se puede seguir a los blogs tanto de Blogger como de Wordpress, ordenarlos por carpetas o por temáticas, vamos, que da muchas opciones.
Yo todavía no he podido explorarla con detenimiento, como tampoco la cuenta de Facebook, que la tengo abandonada, ni la Pinterest, ni alguna otra que me abro por curiosidad, pero que supera mi entendimiento en estos temas. Pero como se acerca la fecha de cierre, la he habilitado ya y he añadido el botón, como el de la imagen, por si queréis continuar acompañándome allí también.




17 de mayo de 2013

Tarta de pan

Creo que ya os he comentado que en mi casa no se tira nada sin comprobar que no se pueda utilizar para algo más. En la comida no iba a ser menos, y si no se come recalentada en la cena o al día siguiente, siempre se puede hacer otro plato con ella.
Con el pan que sobra del día o días anteriores siempre se pueden hacer postres como este. Reconozco que esta tarta es una fusión experimental que hice con otras recetas que fui encontrando por Internet. Como el resultado final no ha sido del todo malo, me atrevo a compartirlo con vosotros.
Ingredientes:
- 1 barra de pan del día anterior cortado en cuadraditos.
- 1 sobre de preparado para flan (yo uso el de maizena, Flanín el niño o similar)
- 4 huevos
- Medio litro de leche
- 150 - 200 gramos de azúcar
- Canela, vainilla (opcionales)
Se pone a calentar la leche con el azúcar, la canela y la vainilla (opcionales) y cuando esté templado, se echa el pan cortado y se deja en remojo hasta que se quede bien empapado en la mezcla anterior.
A continuación, se añaden los huevos y el sobre de flanín (así tal cual del sobre al cazo) y se pasa por la batidora hasta que quede bien mezclado y batido.
En un molde, previamente untado de mantequilla y harina se vierte la mezcla y se mete en el horno hasta que esté hecho. No podría deciros el tiempo, depende mucho del horno, pero la forma de saber que ya está es que si lo pinchamos con un palillo éste tiene que salir limpio.
Como veis, en la foto de arriba, aunque se puede comer directamente así, queda un poco soso, así que si queréis lo podemos acompañar de salsa de caramelo, de chocolate o de mermelada...

14 de mayo de 2013

Tutorial: flor de fieltro fácil

Hace mucho tiempo que no hacía nada con fieltro, así que se me ocurrió hacer otro tutorial con otro tipo de flor, sencilla y con un resultado muy bonito.
Os resumo los pasos a seguir:
  • Paso 1: Necesitamos seis círculos de fieltro. De estos 6 círculos, uno va a ser la base y los otros 5 los pétalos de la flor. 
  • Paso 2: Doblamos a la mitad cada uno de los círculos y hacemos unas puntadas para que el círculo quede sujeto por esa parte. 
  • Paso 3: Después de hacer lo mismo con los cinco, cortamos a ras de la costura. 
  • Paso 4: Ahora toca pegar los pétalos. El círculo sobrante será la base sobre la cual pegaremos los pétalos, intentado superponerlos. Lo veréis mejor en la foto, algo así:
Yo prefiero pegarlo con pegamento para tela y no con silicona, que quedaría más fijado, porque al pegarlo con pegamento tengo más tiempo para recolocar los pétalos y conseguir que quede lo más bonito posible.
Como veis, por encima queda un poco feo, pero se le pueden poner algunos adornos como pequeñas florecillas, que ya os mostré en un tutorial anterior, botones o cualquier otra cosa que se os ocurra.  
Bonita, ¿a que sí? Me gustaría decir que esto se me ocurrió a mi solita pero sería mentira, me he basado en otro tutorial que encontré  hace un tiempo en un blog o alguna pagina de la que no guardé el nombre. En aquel blog usaban este tipo de flor para hacer una composición (pegando las flores sobre un trozo de fieltro más grande) que luego adornaría un almohadón. Y no pude resistir a hacer mi propia versión. Este cojín lleva ya un tiempo en mi cuarto, pegué el adorno con velcro y así cuando lo quiero usar, puedo quitar las flores sin peligro de aplastarlas.  

11 de mayo de 2013

Deborah Harkness

Después de los libros de misterio y suspense, las novelas de vampiros y demás seres sobrenaturales, son los siguientes en mi lista de libros favoritos para tardes aburridas. Afortunadamente para mí, parece que están de moda, así que hay montones y montones de series de historia con esta temática para que pueda elegir.
Este libro que os traigo hoy, tiene vampiros, además de magia, algo de misterio, dolor, historias de amor y buenos personajes. Son tópicos que podemos encontrar en muchas de otras historia pero este es también un libro mágico porque engancha desde el primer momento. Yo solo lo estaba ojeando y acabé leyendo entero casi de un tirón.
Como siempre, hay gustos para todo, el peor fallo que le encuentro a este libro es que se trata del primer libro de una trilogía que todavía no está acabada. El argumento no se queda cerrado del todo, aunque se puede disfrutar igualmente. 
La historia nos presenta a Diana, una joven sobradamente preparada que se encuentra en Inglaterra haciendo una investigación sobre su especialidad como historiadora: la alquimia. Pero Diana es mucho más de lo quiere aparentar, es una bruja que rechaza su legado por considerar que la magia solo puede traer dolor. Sin embargo, es difícil renunciar a lo que uno es, y, aunque no lo quiera, la magia siempre está a su alrededor. En esa biblioteca, encuentra un libro muy especial, aunque ella no lo sabe y cuando lo toca, se desencadenan una serie de sucesos que cambiarán su vida para siempre. Sobre todo cuando conoce un enigmático y muy atractivo vampiro, Matthew, que no deja claro si es su amigo o enemigo. A partir de aquí empieza una historia muy extensa, que tiene algunos altibajos en la trama de repente pasan muchos sucesos de forma continuada y de los siguientes capítulos son mucho más relajados con descripciones, pero para entonces ya ha logrado meterte en la historia y no puedes dejar de leer hasta el final. Lástima de las otras dos partes de faltan. La segunda está ya publicada en inglés, por si alguien se atreve. 

Deborah Harkness: El descubrimiento de las brujas
En el corazón de la Biblioteca Bodleiana de Oxford, la apasionada historiadora Diana Bishop se topa en medio de sus investigaciones con el manuscrito identificado como Ashmole 782. Descendiente de un antiguo linaje de brujas, Diana intuye que el manuscrito está relacionado de alguna manera con la magia, pero no quiere tener nada que ver con la brujería. Y después de tomar algunas notas sobre sus curiosos dibujos, lo devuelve sin perder más tiempo a las estanterías. Lo que Diana no sabe es que se trata de un manuscrito alquímico que ha estado perdido durante siglos y cuyo descubrimiento ha desencadenado que hordas de daimones, vampiros y brujas salgan a la luz de las salas de lectura de la biblioteca. Una de esas criaturas es Matthew Clairmont, un enigmático genetista, amante del buen vino y vampiro milenario, cuya alizanza con Diana se hará progresivamente más íntima y poco a poco surgirá entre ambos una relación que hará tambalear los tabúes asentados desde hace tiempo en un mundo secreto y encantado.

7 de mayo de 2013

Así vamos...

Después de acabar un cuadro en el que invertí mucho tiempo y esfuerzo siempre me entran unos ánimos tremendos para empezar el nuevo cuadro que ya he elegido. Esta vez me ha pasado lo mismo, terminé mi Papiro y he empezado con ganas este cuadro nuevo.
Así lo llevo ahora mismo:
Es la primera vez que hago un cuadro de la marca Permin of Copenhagen, o al menos que soy consciente de hacerlo, porque hasta hace no mucho yo no distinguía ni sabía nada de diseñadores ni diseños. Cuando acabe debería parecerse a este, que es la imagen que acompaña al esquema
La verdad es que la primera vez que lo vi, me encantó. Me recuerda un poco a donde yo vivo, al lado de mar, con el faro, las barcas de los pescadores y las gaviotas. Ahora lo he tenido que dejar de lado, porque me estoy dedicando a las labores en las que me he comprometido, pero en cuanto tenga algo de tiempo, volveré con él.

3 de mayo de 2013

Tarta de nata con fresas

Hace tiempo que tenía pendiente enseñaros esta tarta. Es una de las pocas que me salen con buen aspecto, normalmente lo que cocino está rico (aunque depende de a quien se le pregunte) pero digamos que en cuanto imagen... en fin, que eso no es lo mío, je, je. La vi en casa de una compañera de trabajo y me encantó, así que en cuanto tuve oportunidad, hice mi versión.
Lo primero que necesitamos es una base de bizcocho. No voy a poner receta porque depende del molde que tengáis, a mí, personalmente me gusta más el de corona, pero para cada uno, según lo que haya en casa.  Cualquier receta básica sirve para esta tarta.
Aquí mi bizcocho, recién salido del horno y un tanto "morenito". No pasa nada, total no se va a ver...
Cuando enfríe un poco, sería el momento de desmoldarlo, cortarlo a la mitad y separar las dos partes. La parte de abajo ya se puede poner en la bandeja donde se quedará finalmente. Mientras esperamos que se enfríe podemos ir haciendo el relleno.
Necesitamos:
- 300 gramos de fresas (reservar dos o tres de las más bonitas para adornar)
- 2 cucharadas de azúcar
- zumo de dos naranjas
- una copita de jerez
Lo que yo hago es calentar el jerez en un cazo, para que evapore un poquito el alcohol, mientras tanto voy exprimiendo las naranjas y limpiando y cortando en trocitos las fresas. Cuando ya ha hervido, retiro el cazo y lo mezclo con los demás ingredientes: el zumo, las fresas, y el azúcar. Se deja en el cazo una media hora, para que repose y las fresas vayan soltando su jugo.
Después de eso, es el momento de montar la tarta. Ponemos los trozos de fresas cubriendo la parte de abajo del bizcocho.
Con el líquido de la mezcla anterior vamos emborrachando, primero la parte de abajo, y después, cuando ya hayamos terminado de poner las fresas, la parte de arriba.
Yo suelo hacer trocitos muy pequeños con la fresa, porque es más fácil colocarla, pero si veis que se os cae por los lados, siempre podéis poner unas cucharadas de nata montada para que sirva de sujeción.
Lo complicado ya está. Solo queda batir la nata (con dos botes de nata para montar de 200 cc es más que suficiente). Recordad lo que dicen los expertos, para que sea más fácil montarla, tanto la nata como el recipiente que uséis tienen que estar muy fríos. Una vez montada, cubrimos con ella todo el bizcocho y adornamos con las fresas que teníamos reservadas. No me digáis que no queda bonita y además está riquísima. ¿Os animáis a probar?



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