14 de abril de 2012

Domingo Villar

La tenía desde hace un tiempo pero no me había decidido a leerla. Pero hace unos días la rescaté del olvido y empecé a leer. Es una novela negra de corte clásico, por llamarla de alguna forma. Es decir, tiene a un protagonista, Leo Caldas, que es un inspector de policía, inteligente, de pocas palabras y un tanto agobiado por la vida, que es quien lleva la investigación y su ayudante, Estévez, un aragonés que le trae por el camino de la amargura, tiene un cadáver, y la historia básicamente se desarrolla en la medida que van investigando las razones de esa muerte.
La historia se sitúa en un puerto de mar gallego, Panxón, por lo que también hay muchos detalles sobre la vida y la cultura de la gente de mar. De ahí que, el ayudante, como es “de fuera” no se entera ni de la mitad de las cosas. Este contraste se utiliza para introducir en la narración las explicaciones necesarias y para añadir un algún que otro toque de humor.
A mí, la novela me ha gustado, y me he sorprendido sacando tiempo de algunas otras cosas para poder leer unas páginas más, así que sin duda la recomiendo.
Al parecer este libro es el segundo de una serie, he buscado datos del primero y parece interesante, me lo anoto en mi lista de “libros por leer.

Domingo Villar: serie Inspector Leo Caldas 

Libro 1: Ojos de agua

Entre el aroma del mar y de los pinos gallegos, en una torre residencial junto a la playa, un joven saxofonista de ojos claros, Luis Reigosa, ha aparecido asesinado con una crueldad que apunta a un crimen pasional. Sin embargo, el músico muerto no mantiene una relación estable y la casa, limpia de huellas, no muestra más que partituras ordenadas en los estantes y saxofones colgados en las paredes.
Leo Caldas, un solitario y melancólico inspector de policía que compagina su trabajo en comisaría con un consultorio radiofónico, se hará cargo de una investigación que le llevará de la bruma del anochecer al humo de las tabernas y los clubes de jazz. A su lado está el ayudante Rafael Estévez, un aragonés demasiado impetuoso para una Galicia irónica y ambigua, e incluso demasiado impetuoso para el propio Leo, que busca entre sorbos de vino los fantasmas ocultos en los demás mientras intenta sobrevivir a los suyos.
Gracias a la labor de este singular tándem Caldas-Estévez la verdad termina por aflorar, llevándonos a desentrañar el secreto que esconden los Ojos de agua.



Libro 2: La playa de los ahogados

Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla de una playa gallega. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba. Sin testigos ni rastro de la embarcación del fallecido, el lacónico inspector Leo Caldas se sumerge en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que, cuando se deciden a hablar, apuntan en una dirección demasiado insólita. Un asunto brumoso para Caldas, que atraviesa días difíciles: el único hermano de su padre está gravemente enfermo y su colaboración radiofónica en Onda Vigo se está volviendo insoportable. Tampoco facilita las cosas el carácter impulsivo de Rafael Estévez, su ayudante aragonés, que no acaba de adaptarse a la forma de ser del inspector.

Para leer un fragmento del libro pulsa aquí.

1 comentario :

  1. La playa de los ahogados me encantó, ahora estoy pendiente de coger ojos de agua.

    Un beso

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