10 de marzo de 2012

Julie Garwood y Lynsay Sands

Me gusta leer. Y, a los que, como yo, les gusta, sabemos que a través de la lectura se pueden conseguir varias cosas. Podemos aprender sobre otros países, otras culturas, otros tiempos, explorar distintos puntos de vista con los que podemos coincidir o no, podemos sufrir, reír, llorar, asustarnos o enfadarnos … Hay obras espléndidas que nos hacer reflexionar o recapacitar sobre la forma en que vemos el mundo. Y, algunas, pueden marcarnos tanto que logren que cambiemos de opinión.
Hay libros así y son maravillosos. Y cada uno tenemos un serie de ellos que recordamos con especial cariño. ¿A que sí? 
Pero, como en la vida, no todo son momentos profundos, hay también tiempo para simplemente divertirse, desconectar de todo y dejarse llevar. Últimamente, con los tiempos que vivimos, cada vez se hace más necesario olvidarse de las preocupaciones diarias y encontrar un poco de diversión. Los libros también te pueden traer eso. A éstos yo lo llamo “literatura de evasión”. Y aquí depende del gusto de cada uno los que meteríamos dentro de esta etiqueta.
En cuanto a mí, me gusta leer de todo, y últimamente estoy redescubriendo la novela romántica. Hay un tópico en el cual no me gustaría caer, que es la poca calidad de este género. Es cierto, como en todos, hay novelas mejores y peores. Algunas más sencillas y otras más complejas. Unas se centran más en las historias de amor de los protagonistas y olvidan los demás y otras encuadran ese amor en pasado histórico bien documentado, o un presente bien definido… Todo depende de lo que busques en una historia. Yo, lo reconozco, soy fácil de complacer.
Lo importante de estas novelas es que sabes cuando empiezas a leer que va a acabar con un final feliz, y que los protagonistas lo pueden pasar fatal, pueden estar a punto de matarlos o en situaciones muy peligrosas, puede tener tremendas discusiones y parecer que no se van a hablar nunca más. Solo hay que acomodarse bien el sofá, o donde quiera que leas, y seguir leyendo porque de alguna manera, y ahí está el buen hacer del que escribe y crea el argumento, todo se va arreglar y va a salir bien.
Puede parecer una tontería, pero a mí eso me gusta porque no tengo que preocuparme de nada, simplemente dejarme llevar por el argumento y disfrutar. Así que, si os apetece, os recomiendo dos novelas románticas históricas, que tienen de todo, amor, algo de intriga, humor, protagonistas femeninas con iniciativa e ideas claras, y personajes masculinos con mucho músculo y una gran p… ¡ejem! personalidad, guerreros leales y valientes. Je, je, eso sí, en mi modesta opinión, estas novelas, son como las aspirinas, no conviene abusar de ellas pero de vez en cuando una, tiene efectos beneficiosos en la salud.

Julie Garwood: Lady Johanna
Lady Johanna, una indómita inglesa, está resuelta a luchar por su libertad en la Inglaterra del 1200, un mundo dominado por hombres. Al enviudar a los dieciséis años de edad, lady Johanna se prometió que jamás volvería a casarse. El rey Juan tenía sus propios motivos para desear que la joven se casara nuevamente con el novio que él había escogido. Pero el barón Nicholas, hermano adoptivo de la joven, encontró una salida para Johanna: que contrajera matrimonio con Gabriel MacBain, el poderoso guerrero que administraba las propiedades escocesas de ella. Sin otra salida, la joven acepta este matrimonio, y la ternura y la paciencia del apuesto MacBain van haciendo que florezca un amor como el que nunca había soñado

Lynsay Sands: La Llave
Iliana Wildwood haría cualquier cosa para escaparse del cruel hombre que quiere conseguir sus tierras —incluso casarse con un bárbaro. Huyendo a las Highlands, la casan con Duncan, Laird del Castillo Dunbar. Aunque es cierto que hay algo en ese apuesto guerrero que hace que le tiemblen las rodillas, también hay algo que a Iliana no le huele muy bien en Escocia, y hasta que no descubra qué es ese algo, no confiará en nadie.
Decidida a resistirse a su atractivo marido, Iliana encuentra la manera de mantener a salvo sus secretos. Usando un cinturón de castidad, esta bella y decidida mujer logra frustrar los avances de su particular escocés... hasta que éste cambia sus métodos y comienza un sensual asalto que hace que las intenciones de la dama se esfumen y que el guerrero encuentra la llave para poder llegar al corazón de su esposa.
Para proteger a Lady Iliana Wildwood de su cruel padrastro, el Rey le ofrece un matrimonio de conveniencia con Duncan Dunbar, cuyo padre sólo está interesado en la dote de la mujer.
Cuando Iliana llega a su nuevo hogar se encuentra a Duncan borracho y al castillo hecho un asco. Además, se niega en redondo a consumar su matrimonio con Duncan hasta que éste se bañe. Pero él, como buen escocés apegado a sus tradiciones, dice que sólo se baña dos veces al año.
A partir de aquí, empezará una auténtica guerra de voluntades por ver quién de los dos impone su opinión, especialmente cuando Duncan descubre el cinturón de castidad de su esposa. Y, mientras la atracción que ambos sienten aumenta, también lo hace el olor.... hasta que el escocés empieza a ver que realmente está hiriendo a su mujer. En ese momento tomará el ansiado baño y cambiará sus hábitos de higiene.
Todo parece idílico hasta que los problemas comienzan de nuevo, pero esta vez se trata de algo peor puesto que las traiciones y antiguos enemigos pondrán en peligro sus vidas y tratarán de romper su recién estrenado amor. (Nota: este libro es el segundo de una serie, pero también se puede leer de forma independiente)

2 comentarios :

  1. Di que si,a veces nos liberan "por un momento" de las preocupaciones y se agradece mucho.Besos y feliz semana.

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  2. Yo también soy una lectora empedernida que más que leer mi marido dice que devoro los libros jajajajaja.... pero es que me encanta y cuando comienzo lo que quiero es seguir y seguir leyendo.
    Estoy de acuerdo contigo con respecto a la novela romántica. Me gustan mucho pero hay que leerlas con moderación.

    Besos ^-^

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